La escena económica camino a octubre

Política

La campaña llegó hace rato. ¿Podrán esconder bajo la alfombra el dólar y la inflación?

 

La carrera electoral hacia octubre es larga y enrevesada, pero ya con las alianzas definidas y las elecciones provinciales que se han desarrollado, la campaña desde el oficialismo se vislumbra con objetivos claros aunque difíciles de alcanzar. Para el gobierno se perdieron trece de catorce provincias, y no hay dudas de que entre los ejes a trabajar por la alianza Juntos por el Cambio se encuentran estabilizar el dólar, provocar la sensación de que la inflación está bajando y conquistar a la masa de indecisos.

En todos estos años de gobierno de Macri, nadie ha quedado exento de padecer de alguna forma los embates de su política económica, pero la memoria es frágil y si reparamos en la cantidad de veces que desde 2015 a esta parte han tratado de vendernos gatos por liebres, sabremos que es momento de prestar atención a lo que sucede en el plano económico este año.

Esta semana, la noticia se presenta con la suba de precios para las principales exportaciones argentinas. El precio de la soja subió un 1,8% en la Bolsa de Chicago y se mantienen firmes las perspectivas de superávit comercial, lo que pareciera un escenario favorable para mantener el precio del dólar por el resto del 2019.

Mientras tanto, el INDEC informó que el ingreso mínimo para superar la línea de pobreza es de $30.338 y que el nivel general del Índice de Precios al Consumidor (IPC) representativo del total de hogares del país registró en mayo una variación de 3,1% con relación al mes anterior. Entre los indicadores publicados, se destacan la división de “Salud” con una variación del 5,1 y “Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles” que, a nivel nacional, tuvo una variación del 4,0, en este caso incluyendo los nuevos cuadros tarifarios y el cese de las tarifas sociales en electricidad para las regiones del noreste y noroeste del país. Los alimentos y bebidas no alcohólicas tampoco tuvieron suerte, a pesar del compromiso expresado por el Gobierno Nacional de mantener el precio de los productos para frenar el ligero avance de la inflación, ya se registró un aumento del 2,4% y en la región patagónica la variación fue del 3,1. No caigamos en la fantasía de la desaceleración inflacionaria, si contamos los datos de los últimos doce meses veremos que la inflación acumulada llega al 57,3%. Si bien es cierto que venimos de un marzo con 4,7%, apenas bajamos a un 3,1 con estabilidad cambiaria y una tasa de interés del 70%: el panorama no está mejorando.

La canasta básica total aumentó 19% contra 19,2% que acumuló el Índice de Precios al Consumidor (IPC) entre enero y mayo. La organización Consumidores Libres destacó al respecto que los aumentos tienen mayor incidencia en los productos más sensibles de la canasta familiar, además de un importante impacto en los artículos de segundas y terceras marcas, que resultan ser aquellos a los que recurren los sectores más vulnerables.

En medio de estos informes, hace su vuelta a los titulares Federico Sturzenegger, el expresidente del Banco Central, que haciendo un mea culpa por haber “bajado la guardia” a fines de 2017, aseguró que "Podríamos llegar a fin de año con una inflación mensual alrededor del 1%".

Lo cierto es que las tasas de inflación no dejan de evidenciar la crisis económica y esperar una baja significativa es, sin dudas, una utopía. Incluso la idea debiera aterrarnos en tanto que lo que rápido avanza, más veloz vuelve a retroceder. Pero en tiempos de campaña lo que no se puede hacer, igual se puede decir, y no estamos lejos de ver al oficialismo soltar dos golondrinas para intentar simular un verano económico. No naturalicemos la crisis. El juego de la alianza oficialista estará en la puja entre la expectativa por salir de la depresión económica y la percepción que pueda tenerse realmente de las góndolas de los supermercados. Se trata de la misma apuesta a la esperanza que venimos oyendo desde aquella descarada propaganda de hace cuatro años. Las frases de autoayuda y optimismo que sólo venden un futuro a costa de la realidad de hoy, las conocemos de memoria, por lo que no sería extraño que construyan un nuevo relato para tratar de correr la discusión y que no veamos el profundo daño que le hicieron a nuestra economía. El kilo de pan llegó a cien pesos porque lo único que vuela en este año, son los precios, y es que los pájaros inflacionarios hace rato se les fueron de las manos.

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