Una estrategia que ilusiona

Política

Hace una semana y 2 días que CFK anunció su estrategia electoral. Finalmente, ella decidió correrse para intentar asegurar el triunfo. A la cabeza de la fórmula quedó la imagen del diálogo, como demostración de una determinación que no solo trasmite un intento de unidad. Habla efectivamente de una Cristina cambiada, más “madura” como dice el propio precandidato a presidente.

 

Como es de público conocimiento, los actuales precandidatos se distanciaron en el 2008 y se mantuvieron sin hablar durante 10 años. Es una historia más de las peleas y distanciamientos del kirchnerismo. Sabemos que durante el último tiempo de gestión se perdieron muchos compañeros, cuya inevitable consecuencia fue que finalmente, el entonces oficialismo, perdiera en cada elección en la que se presentara.  Pero desde hace aproximadamente un año, a Cristina se la ve  muy cercana a Alberto. Posteriormente, con la publicación del libro Sinceramente, se conoció que Cristina llamó a Alberto en diciembre de 2017, para recuperar el diálogo. Y que incluso fue él quien le recomendó que escribiera un libro, para explicar su versión sobre las difamaciones que los medios han publicado sobre ella y su familia.

Con relación a las cuestiones electorales, lo cierto es que con anterioridad a lo ocurrido el pasado 17 de mayo, Cristina nos tenía acostumbrados a dar a conocer sus candidaturas y decisiones políticas a último momento. Esta vez, lo hizo en primer lugar, con un libro de 600 páginas y luego con un video de 12 minutos, se colocó nuevamente en el centro de la política nacional, para más tarde dar a conocer su jugada, quizás la más importante de su carrera política, y la que le dio aire a todo el peronismo para recuperar el gobierno nacional. Esta vez Cristina jugo primero, a un mes de la inscripción de las listas, y marco la cancha; del otro lado del gobierno, la unidad.

Así, la noticia alegró a los propios y jaqueó a los ajenos, a quienes básicamente los dejó pedaleando en el aire. Intentaron enseguida alegar que “volver al pasado sería autodestruirnos”, como si actualmente no estuvieran destruyendo no solo el presente sino también el futuro.  

Ahora bien, la noticia nos lleva a analizar dos situaciones. La primera, a qué campaña sucia se enfrentará la fórmula. Lo cierto, es que con Cristina como vice, se les movió diametralmente el centro de los ataques. Con este nuevo escenario, parece derrumbarse aquella estrategia que desde el 2015 logró construir y difundir un discurso que replica sin pruebas ni sentido que en el gobierno de Cristina “se robaron dos PBI”. Pero en realidad, lo que se derrumba no es la estrategia sino sus efectos. No se puede asegurar que el inicio de las nuevas causas judiciales contra Cristina o la elevación a juicio de las ya existentes puedan convencer a quienes no están convencidos. ¿Por qué no tendrían más efectos? Porque el candidato es Alberto Fernández, no Cristina. Y ahora lo que tendrán que discutir en la campaña, es la realidad; la economía, la inflación, la deuda, el dólar, etc.

Sin embargo, en una alianza –aún existente, aunque quizás sin mucha vida- con el poder mediático,  intentan replicar la misma estrategia que supo triunfar en el 2015, ahora con Alberto. En el primer día hábil luego de difundido el video de la candidatura, se presentaron tres denuncias, pero ahora contra el nuevo precandidato. Nada nuevo bajo el sol, ahora queda saber si en este contexto social, el marketing de la corrupción y las causas difíciles de entender, modifican o motivan el voto de la mayoría de la sociedad, o esta vez primará finalmente la evaluación sobre la gestión de gobierno, y el cumplimiento o incumplimiento de las promesas de una campaña que como eslogan imprimió la meta de “pobreza cero”. La evaluación de los resultados del gobierno no requiere de mayor esfuerzo y el escenario, sin Cristina como candidata a presidenta, puso en un lugar difícil al equipo de marketing de Cambiemos.

El segundo ítem a analizar es la reacción del peronismo frente al mensaje de unidad que envió la fórmula Fernández- Fernández. Felipe Solá y Agustín Rossi, bajaron sus candidaturas de inmediato. Entre los gobernadores que manifestaron abiertamente su apoyo a esa fórmula, están Peppo, Bertone, Corpacci, Manzur, Casas y Zamora, Alicia Kirchner, Verna –también el electo Ziliotto. Uñac y Bordet propusieron continuar el “diálogo con todos los sectores”, pero se mostraron entusiasmados con la posibilidad de una unidad amplia del peronismo y con la fórmula. También, el actual precandidato se reunió la semana pasada con intendentes del PJ bonaerense.

Massa afirmó que se encuentra dispuesto a dialogar, aunque actualmente se encuentra aún en su postura de participar en las PASO como candidato a presidente en Alternativa Federal. Mientras tanto, Lavagna se encuentra firme en su postura de ser el único candidato a presidente en las internas de agosto. La UCR luego de la convención anual, decidió permanecer en la alianza Cambiemos. Sin embargo, aquí la exigencia de unidad es para el peronismo, no para radicales, por lo que se determinará en los próximos días, quien más dejará de lado aspiraciones individuales que en definitiva no hacen más que facilitarle el camino al actual gobierno, y quienes están dispuestos a formar parte de esta unidad necesaria para sacarle el poder a un grupo de especuladores que están destruyendo el país.

Hasta entonces, tenemos una fórmula que alegra e invita a militar con la ilusión no solo de recuperar el gobierno – y ser mejores- sino también de recuperar nuestra patria.

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