Fuego para la desintegración social

Política

Una nueva frase desafortunada de Macri para intentar subestimar a los gobiernos anteriores.

 

Esta semana, el presidente Mauricio Macri junto a la gobernadora María Eugenia Vidal anunciaron la reapertura y ampliación de talleres ferroviarios en Bragado, y como suele pasar cuando tenemos oportunidad de escucharlo, tuvo la osadía de referirse indirectamente a la pesada herencia del gobierno anterior. Pareciera ridículo que después de casi cuatro años pueda seguir insistiendo en culpar a la gestión que lo antecedió, pero la campaña está comenzando y no pudo desaprovechar la ocasión para jugar a interpretar lo que pensaban los habitantes de la zona antes de la inauguración de los talleres: “¿Será otra cortada de cinta de esas que se vieron en el pasado - no en nuestro gobierno - y después no se abría el hospital o no se abría la fábrica o no funcionaba la central térmica…?”. Y agregó: “Nosotros veníamos a que este país crezca y se desarrolle, pero las bases no estaban. Y si nosotros queremos conectarnos con el mundo, tenemos que estar conectados entre nosotros.”

No bastaron las referencias abstractas, y llegaron las comparaciones absurdas: “Si no estamos conectados, no hay futuro, no tenemos siquiera acceso al conocimiento, ¿De qué servía repartir computadoras si las escuelas no tenían conexión a internet? Es como repartir asado y no tener parrilla, no tener para prender el fuego.

 

Allá por marzo de 2016, el mismo presidente nos decía ““Vamos a seguir con Conectar Igualdad, que es un programa que está bien” a la vez que comenzaban a conocerse lo que fueron cientos de despidos de personal del programa. Hoy vemos que no sólo no estaba en los planes seguirlo sino que evidentemente desconocían características básicas de su funcionamiento, como que contaban con la posibilidad de acceder y utilizar los programas y contenidos educativos sin necesidad de conexión a internet.

 

El plan Conectar Igualdad formó parte de una política de inclusión que tuvo como objetivo reducir la brecha digital, promoviendo la igualdad educativa y el conocimiento de las tecnologías de información y comunicación. No sólo implicó un reconocimiento y pleno ejercicio del derecho a la educación sino que favoreció la inclusión social atacando problemáticas sociales como la estigmatización, marginación y discriminación por motivos económicos, culturales, geográficos, y étnicos. Es decir, funcionó como una forma de efectivización del derecho a la educación como derecho social.

 

El ajuste de personal a cargo del proyecto fue una de las tantas disposiciones que afectaron su continuidad. En 2016 solo se entregaron 200 mil netbooks en todo el país cuando en los dos años anteriores se habían entregado más de 800 mil. Asimismo se modificó el organismo encargado de su implementación, de la Administración Nacional de Seguridad Social (ANSeS) pasó a manos de Educ.ar, una sociedad del Estado que dependía del Ministerio de Educación de la Nación devenido ahora en Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología. La ventaja principal que brindaba el hecho de que la distribución de computadoras estuviera a cargo de ANSeS, era la evidente capacidad territorial y logística con la que contaba. Asimismo es éste el organismo encargado de administrar los fondos del Tesoro Nacional a partir del cual solía financiarse el programa. Finalmente en mayo del 2018, a través de un decreto presidencial se reemplazó Conectar Igualdad por el Programa Aprender Conectados.

En el nuevo planeamiento se transfirió la responsabilidad del financiamiento a la órbita de las provincias, por lo que muchas de ellas se encontraron con el obstáculo de no poder llevarlo a cabo por falta de recursos.

 

El modelo neoliberalista que hoy nos gobierna sin dudas ha tomado medidas devastadoras en materia de políticas sociales, ya que la lógica de funcionamiento del Estado se modifica rotundamente en un contexto de ajuste y reestructuración. Hacia quiénes se orientan las políticas públicas, qué sujetos se decide integrar a la agenda del gobierno y de qué manera, refleja qué concepción se tiene de ellos. Así la aplicación de una medida como Conectar Igualdad supuso el reconocimiento de un derecho (o varios derechos) y la importancia de hacer efectivo su ejercicio, lo que no es igual a una política asistencialista como pareciera querer presentarla el actual presidente.

 

Es indiscutible que hoy en día el acceso a las tecnologías de información, y la utilización de medios digitales son trascendentales y una herramienta importante para la formación y el conocimiento en todos los niveles, pero frente a la falta de parrilla que adujo Macri, su decisión fue la de dejar de “repartir asado” y descentralizar su responsabilidad sobre los elementos para prender el fuego.

 

La implementación de un sistema que facilite el acceso a computadoras, redes, internet y distintos modos de utilizar las herramientas digitales -como fue la puesta en marcha del Plan Conectar Igualdad- resultó una política social apuntada a amortiguar la desigualdad estructural, de esta manera se pretendía incorporar al proceso de integración social a aquellos sujetos que por diversos motivos se encontraban excluidos. Sin embargo, es evidente, después de todos estos años de gestión, que la inclusión no forma parte de la conexión que dice buscar Macri, y que el único fuego que atizaron sus medidas fue el de la crisis económica, política y social.

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