En la Semana de Mayo, más reflexiones para futuras decisiones

Política

Un nuevo 25 de Mayo que se acerca, en un 2019 con el rumbo de la Patria en nuestras manos.

 

“Hoy sábado 18 comienza la Semana de Mayo y el próximo 25, en nuestra fecha patria, se cumplen ya 16 años del día en que Néstor asumió como presidente de un país devastado”, comenzaba el video publicado el sábado pasado. Hasta ahí, todo parecía indicar que se trataba de un recordatorio, a modo de celebración por un nuevo 25 de mayo; es sabido que la expresidenta siempre puso especial énfasis en hacer propias nuestras fechas patrias, entendiendo que sólo desde un profundo arraigamiento de lo nacional y popular podríamos hacer frente a los saqueadores externos e internos de los nuevos tiempos.

Más aún, cuando no caben dudas acerca de lo –poco- que piensa el actual presidente Macri sobre nuestros próceres e historia. Ya lo hemos tolerado hablar en nombre de todos los argentinos y argentinas afirmando sin advertir ni por un segundo su cipayismo cínico, que los patriotas que declararon la independencia de nuestro país el 9 de julio de 1816 “deberían haber tenido angustia” por tomar la decisión de separarse de España. O confundir el Día de la Independencia con el Día de la Bandera. 

Porque si algo nos ha quedado claro a lo largo de estos 4 años de vaciamiento de la Argentina, es que en la vereda de enfrente, quienes hoy nos gobiernan, sienten un desprecio tan fuerte por lo nacional que no lo pueden ocultar ni con discursos guionados, y que en su afán de convertirnos en un país peón de aquellas potencias que los ilustrados amarillos miran con admiración, son capaces de vender lo que sea.

Sin embargo, bastaron unos cuantos segundos más para que pudiéramos advertir que esta vez, no se trataba de un simple recordatorio en alusión a la Primera Junta de Gobierno que destituyó al Virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros, ni al triunfo de la Revolución de Mayo; en esta oportunidad, estábamos presenciando un nuevo hito en la historia de nuestro país, tal vez el que nos saque del servilismo al que estamos sometidos. Así fue como llegó el anuncio:“Le he pedido a Alberto Fernández que encabece la fórmula que integraremos juntos, él como candidato a Presidente y yo como candidata a Vice, para participar en las próximas elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias… Sí, las famosas P.A.S.O.

Alberto, a quien conozco hace más de 20 años, y es cierto, con quien tuvimos también diferencias. Tan cierto como que fue Jefe de Gabinete de Néstor durante toda su presidencia… y lo ví, junto a él, decidir, organizar, acordar y buscar siempre la mayor amplitud posible del gobierno”.

Y a partir de ese momento, con una simple herramienta como lo es un video, Cristina tomó una decisión, un espaldarazo que cambió por completo el tablero del juego de cara a las elecciones presidenciales que se aproximan.

El estupor fue tan nuestro como de ellos, aunque no tan bien recibido por éstos últimos.

Una vez más presenciamos una jugada estratégica propia de alguien que hizo política toda su vida y, por lo tanto, sabe adecuar a la realidad actual aquellas palabras plasmadas en el Manual de Conducción Política del General Perón: "La sorpresa es un principio de la conducción, vale decir, es el factor que nos permite sacar ventaja de un momento de inacción que el adversario tiene frente a la propia conducción por no haber previsto un incidente que va a producirse".

Y efectivamente, la sorpresa dejó pasmados a Macri y compañía, que mientras tratan de disimular el hundimiento más anunciado desde el choque del Titanic, se ven en la obligación de crear nuevas causas judiciales, pero ahora apuntadas a un nuevo destinatario.

El contrapunto es -incluso para los acérrimos defensores del macrismo- inevitable. La política frente a la antipolítica marketinera. La experiencia frente a una improvisación sostenida por un Durán Barba que ya no está. Y por último, algo que venía escaseando, y es acá donde reside la noticia y por ende, la bomba que descolocó a todos y todas: la humildad en pos de un objetivo común y concreto: derrotar al adversario. Un enemigo que no es del peronismo, sino de la Argentina, aquél que con fórmulas discursivas confusas y globos de colores, nos quitó todos los derechos adquiridos durante más de una década, mientras nos endeudó por un siglo y como si fuera poco, aún nos pide que soportemos con alegría.

Ahora es el momento de alinearse, un objetivo que no pudimos lograr en los últimos 4 años por mezquindades cuyas consecuencias viene pagando el pueblo.

Allá por 1810 el objetivo era deshacerse del virrey, un ajeno del pueblo comandado por intereses extranjeros. Hoy, 209 años más tarde, irónicamente la meta no resulta ser tan diferente. Dependerá de lo que las urnas manden: poder encauzar el camino de la Patria hacia la justicia social, la independencia económica y la soberanía política, o sepultarla en manos de quienes la llevaron a la agonía.  

Sobre nosotros

El Centro de Estudios Políticos, Sociales y Culturales 25 de Febrero, ubicado en la calle Nicasio Oroño 1682, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, es una construcción colectiva que propende a la difusión de la cultura e ideología de orden Nacional y Popular. Su objetivo es la generación de un pensamiento crítico y constructivo que defienda las banderas de un País libre, justo y soberano

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