Para Macri no habrá moratoria

Política

No se terminan las malas noticias, el chocolate de esta semana es para la decisión del Gobierno Nacional de no prorrogar el plazo de la llamada “Jubilación de Amas de Casa”.

 

El sistema de moratoria permanente de autónomos, más conocido como “Jubilación de Amas de Casa”, es aquel mediante el cual se permite acceder al sistema jubilatorio a aquellas personas que habiendo alcanzado la edad jubilatoria, no pudieran acreditar la cantidad de aportes exigidos por ley. En principio, la moratoria debía vencer el 18 de septiembre de 2016, pero fue prorrogada hasta el 23 de julio de este año, fecha a partir de la cual no se podrá ingresar al sistema de este modo, pero no se verán afectadas las jubilaciones ya otorgadas.

Las moratorias previsionales se basan en dos leyes: la ley 24.476 sancionada en 1995 y modificada en 2005, y la ley 26.970 sancionada en 2014. Si bien fue en 1995 que se sancionó un sistema jubilatorio especial que beneficiaba a quienes no hubieran podido realizar la totalidad de los aportes previsionales exigidos por la ley, fue recién en 2005 que se hizo efectivo a través del decreto 1454 de Néstor Kirchner. Es decir, todas las mujeres que tenían 60 años y los hombres que tenían 65 años y no cumplían con el requisito de los 30 años de aportes, podían acceder a un haber mínimo de jubilación con un descuento por el importe de la cuota mensual de la moratoria por la adquisición de aportes faltantes. Si bien el sistema se aplicaba a todas las personas, fueron las mujeres del empleo doméstico las más beneficiadas y por las que se denominó como “Jubilación de Amas de Casa”. Así es que la decisión política de poner fin a la oportunidad de acceder a la moratoria perjudica a toda la clase trabajadora, pero en particular y sobre todo a las mujeres.

 

La brecha de la participación en el trabajo doméstico siempre fue amplia, a pesar de que en las últimas décadas las mujeres han aumentado considerablemente su participación en otras labores, el trabajo doméstico sigue primando entre los empleos feminizados. A eso debemos sumar que las mujeres ganan aproximadamente un 25% menos que los hombres, y en los trabajos asalariados no registrados y de trabajadoras de la economía popular esta diferencia se profundiza. Según los informes del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) durante los primeros tres años del gobierno de Cambiemos, la pérdida real de la remuneración en las mujeres fue del 16,7% mientras que la caída del nivel general fue del 15,2%. En el caso de las mujeres dedicadas al servicio doméstico, en los últimos tres años perdieron un 18,8% su ingreso real, pero considerando que se trata de un sector fuertemente informal, han destacado que probablemente esos resultados en realidad hayan sido peores. De hecho, los informes del cuarto trimestre del 2018 publicados por el INDEC indican que el 70,7% del personal doméstico no está registrado.

Si bien los colectivos feministas luchan diariamente por el reconocimiento y la ampliación de los derechos fundamentales de las mujeres y las identidades disidentes, no dejan de sorprendernos las medidas que asiduamente hacen caso omiso a los intentos de visibilización de estas problemáticas.

 

¿Entonces, qué opción queda para aquellas que luego del 23 de julio pierdan la posibilidad de acceder a la moratoria previsional? Cumplidos los 65 años, podrán acceder - o tratar de acceder - a la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), siempre y cuando aprueben una evaluación patrimonial y socioeconómica ante Anses. Recordemos que esta medida llegó de la mano de la llamada ley "de Reparación Histórica" que al fin y al cabo sólo resultó en un modo de blanquear el dinero sin justificar su ingreso, para el Presidente y sus allegados. Así como también se realizó en la misma línea, la reforma previsional que se produjo en detrimento del sistema de actualización de las jubilaciones, dejando abierta la puerta para elevar la edad mínima de acceso al sistema.

 

Pensar que hace años estábamos debatiendo sobre el 82% móvil… En diciembre de 2016, el poder adquisitivo de la jubilación mínima fue un 6,4% menor que el del año anterior, el peor desde la sanción de la ley de movilidad jubilatoria del 2009. El dato es resultado de la comparación de los aumentos registrados por la ANSES y la inflación medida por el IPC-9 Provincias. Pero desde la asunción de Macri hasta esta parte, hubo otras variables de ajuste que redujeron el poder adquisitivo de las personas como por ejemplo, el aumento de los servicios, pero en particular hubo un detrimento en el de los adultos mayores. En enero de este año, los precios de los medicamentos registraron un aumento promedio del 64,54% en comparación al 2018. En el 2018, asimismo, las ventas de medicamentos cayeron un 5,1%, es decir que se vendieron casi 39 millones de medicamentos menos, de los cuales 10 millones correspondían a afiliados de PAMI, según datos de la Confederación Farmacéutica Argentina. Podríamos pensar que por arte de magia ya no los necesitan, pero se cae de maduro que lo que evidencian estos números es la pérdida de acceso a la medicación y la consecuente disminución de la calidad de vida.

 

De nada parece servir mostrar la carta de los derechos adquiridos o pretender poner en agenda la protección de los derechos humanos de las personas adultas mayores, el problema de base es y seguirá siendo el trabajo no registrado, una de las principales manifestaciones del empleo precario. Pero en un contexto de recesión, en el que estamos contando 750.000 puestos de trabajo perdidos en el último año, difícilmente podamos tener expectativas sobre mejora en las condiciones laborales. Será cuestión entonces de no darle tampoco a Macri el beneficio de tener más tiempo.

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