La soledad de los moribundos

Política

Panorama de los primeros comicios de este 2019 y desafíos hacia las elecciones presidenciales.

 

El fin de semana nos dejó el resultado arrollador de Juan Schiaretti en las elecciones de Córdoba, quien con el 54% de los votos se impuso cuantiosamente sobre el candidato de Cambiemos que solo alcanzó el 17,8%, tercero Ramón Mestre (UCR) sacó el 10,9%. No fue el primer batacazo del año, hace menos de un mes el gobernador de Entre Ríos, Gustavo Bordet se impuso en las PASO de su provincia con el 55% de los votos, contra el 37% de Benedetti. En Santa Fe, el socialista Antonio Bonfatti obtuvo el 31,15% de los votos contra Omar Perotti (28,20%), María Eugenia Bielsa (14, 48%) y el candidato del macrismo, José Manuel Corral (19,68%). Anteriormente, en las PASO de San Juan, el gobernador Sergio Uñac arrasó con el 55% de los votos sobre el 32% que obtuvo el candidato Marcelo Orrego de Frente con vos (el nuevo nombre de la alianza macrista que no se presentó como Cambiemos). En Río Negro triunfó Arabela Carreras, dejando en un tercer lugar a la candidata de Cambiemos Lorena Matzens con la soledad del 5,5%. En las PASO de Chubut, el candidato de Cambiemos quedó en cuarto lugar detrás de Mariano Arcioni, Carlos Linares y Gustavo Mac Kharty; y en Neuquén Horacio "Pechi" Quiroga también quedó tercero con el 15,13%.

Todavía quedan casi seis meses para las elecciones generales presidenciales, y con ansiedad ya podríamos contabilizar siete derrotas electorales de Cambiemos en lo que va del año. Hay que ir lento porque vamos apurados, pero es evidente que hay una pérdida del consenso que alguna vez llevó a Macri a la presidencia, lo que no es descabellado observando lo que su modelo neoliberalista ha hecho con nuestro país y sus instituciones en todos estos años. Frente a esto, si bien las manifestaciones colectivas no se han revelado con la fuerza que pudieran haberlo hecho en años anteriores, es indudable que la paciencia de la población se va terminando.

La situación crítica económica, política y social se volvió ineludible, de manera que aquellos que hace tres años caminaban holgados por el medio de la avenida empezaron a advertir lo peligroso de aquella comodidad y la necesidad de pararse en alguna vereda para hacerle frente al gobierno. El nihilismo que alguna vez llegó a propagar la falacia de “son lo mismo”, ese sentimiento de que ninguna alternativa es viable para modificar y solucionar la realidad actual, no tiene lugar en la Argentina de hoy donde no queda más que aferrarse a alguna liana para tratar de salir del pozo. Este panorama funciona como terreno fértil para nuevos acuerdos y así se va construyendo desde la oposición la idea de unidad como lugar de mediación y recomposición.

Los desafíos del proyecto político que se erija como alternativa al macrismo tendrán que ver con interpretar la voluntad colectiva de los distintos sectores, tanto de aquellos que siempre se opusieron al macrismo como de aquellos que habiendo confiado, hoy cabizbajos deben cambiar sus prioridades. ¿Por qué cambió de prioridades? Porque cuando la posición económica y social encuentra cierto piso mínimo de confort, es coherente que individualmente uno busque crecer o desarrollarse en una estructura que le brinde las posibilidades adecuadas para hacerlo, pero hoy en día, después de casi cuatro años de gobierno macrista, la realidad cambió.

Las medidas económicas aplicadas por la gestión de Cambiemos han movido la vara y tal como indicó Máximo Kirchner, la necesidad de consenso debe hacer efectivos cuatro puntos esenciales, el desayuno, el almuerzo, la merienda y la cena de todos los días. Pretensiones muy distintas a las que guiaban al electorado en octubre del 2015. Pero la necesidad de reconocimiento de las consecuencias que tienen las acciones del gobierno en la vida cotidiana no es exclusivo a los sectores que están o estuvieron en una condición económica optimista, existe una porción de la población que aún sin esas comodidades en algún momento obviaron la atención de los gobiernos peronistas, y optaron por las propuestas de Cambiemos.

Para gran parte de los ciudadanos, la política dejó de verse como un factor sustancial para el crecimiento individual, pero hoy en día se está revelando más claramente como un sostén fundamental en las microeconomías, y esa trascendencia ya no puede ignorarse. Abordar el interés de la heterogeneidad de los sectores no es un objetivo sencillo, como tampoco lo es sembrar en el imaginario colectivo, la semilla de la política como herramienta para transformar la realidad.

A la llamada grieta a la que tanto acudieron para enemistarse con el kirchnerismo le han sumado múltiples particiones desde lo social, lo económico y lo político, y para esta sociedad fragmentada la única alternativa viable parece ser la unidad. El rival es cada día más claro, si quieres ir rápido ve solo, si quieres ir lejos...

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