Verdades de patas cortas

Política

La revolución del empleo atiborrada de desempleados.

 

Puede que ya nos hayamos curado de espanto con el descaro del presidente y su afán por revelar datos engañosos, pero las cifras sueltas y las frases motivacionales de vez en cuando se instalan en el intelecto del electorado azonzado. Sí, azonzado. Las zonceras, según explica Jauretche, son “principios introducidos en nuestra formación intelectual desde la más tierna infancia -y en dosis para adultos- con la apariencia de axiomas, para impedirnos pensar las cosas del país por la simple aplicación del buen sentido.” Es decir, incluso desde pequeños nos inculcan ideas como razonamientos ciertos y absolutos que terminamos repitiendo innumerable cantidad de veces por bastante tiempo o a lo largo de toda nuestra vida.

Sin embargo, es cuestión de analizar un poco el dogma con el que nos mantuvieron azonzados (que no es lo mismo que volvernos zonzos) para desnudar ese evangelio embustero que nos trae, y nos hace llevar a todos lados, confusiones y falsos razonamientos. Nadie está a salvo de caer en una zoncera de vez en cuando, y no es fácil esquivar los pozos que producen en la era de la desinformación y los medios de comunicación que tienen más de pendientes que de independientes. Por eso no debemos perder el ejercicio de escuchar lo que se dice y atender también a lo que no se dice. Así puede que escuchemos a Macri celebrando que “Pusimos en marcha la revolución del empleo” como hizo el viernes pasado durante la inauguración del oleoducto Loma Campana -Lago Pellegrini. Y perdamos de vista -u oído- que a la mañana siguiente, los directivos de La Campagnola anunciaron el cierre de las dos plantas del departamento de San Martín, después de 70 años. Y que dos días después anuncien también la mudanza de la planta de Mendoza a San Luis por los balances negativos durante los últimos tres años, los altos costos, la caída de las ventas frente a la importación de productos y la disminución del consumo. O incluso, porque para muestra no basta siempre un botón, podríamos desatender que no es la única empresa que cerró plantas en los últimos meses dejando cientos de familias en desempleo. Aunque el presidente se jacte de sesenta mil puestos de trabajo en Vaca Muerta, hace pocos días la Secretaría de Trabajo indicó que durante los primeros dos meses de 2019, hubo una pérdida de 65.400 puestos.

En el último año ya se perdieron 252.500 trabajos registrados, que junto a los no registrados suman 750.000 empleos menos. Solo algunos detalles que podrían olvidarse en las cifras y estadísticas que gusta de ensalzar el presidente que en su media verdad también juega con la mitad de una mentira. En definitiva, nos mienten, sí. Incluso cuando trata de decirnos la verdad, el ejecutivo (escoltado por los medios hegemónicos de comunicación) está jugando a instruirnos de información que oscurece más de lo que aclara y nos termina azonzando. Pareciera que recibimos la información que nos acerca a la realidad, pero la comodidad de leer sólo lo que nos escriben resulta finalmente un falso atajo. Los atajos de la modernidad nos liberan de pensar a la vez que nos oprimen, como si realmente careciéramos de esa capacidad de razonamiento. No somos zonzos, estamos azonzados y en este cuarto año macrista, el camino largo de saltar las ratoneras de los discursos y la desinformación se hace urgente y fundamental.

La intencionalidad política de la desinformación aunque obvia, a veces resulta más difícil de distinguir que la zoncera misma y detrás de cada noticia vociferada hay silencios que también revelan a gritos.

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