El juez Ramos Padilla y la causa que le quita el sueño a Macri

Política

El escándalo estalló el 8 de febrero. Una nota en el portal del periodista Horacio Vertbisky, había sacado a la luz una causa judicial a cargo del Dr. Alejo Ramos Padilla -Juez Federal de Dolores- que, con el pasar de los días se convertiría en el escandalo institucional más grande del país desde la vuelta de la democracia hasta nuestros días.

 

No es exagerado afirmar tal enunciado. En efecto, la causa que comenzó como una aparente extorsión a un empresario agropecuario, devino en un posible descubrimiento de un aparato de espionaje paraestatal nacional e internacional, que involucraría a jueces, fiscales, legisladores oficialistas, grandes medios de comunicación y hasta incluso embajadas de otros países.

Fue a fines del año pasado, cuando el falso abogado Marcelo D’Alessio- más conocido por los medios de comunicación como “El” experto en narcotráfico– se habría contactado con Pedro Etchebest para hacerle saber que Juan Manuel Campillo (uno de los supuestos arrepentidos de la causa conocida como “de los cuadernos”) lo iba a involucrar. A partir de allí –y asesorado por sus abogados– Etchebest comenzaría a seguirle el juego. Así entonces, grabó todas sus conversaciones, lo filmó con cámara oculta, y accedió a todos los pedidos del extorsionador, quien le habría asegurado que gracias a su intermediación con el fiscal Stornelli conseguiría sacarlo de esa causa.

Etchebest, le habría hecho dos pagos parciales de la “atención” que el fiscal requería para borrarlo de la causa y hasta incluso se dio la mano con Stornelli en el Balneario CR de Pinamar.

22 hs. de grabaciones aportó el denunciante, en las que se probaría sobradamente el vínculo estrecho entre D’Alessio, el periodista de investigación “estrella” de Clarín Daniel Santoro y el fiscal Carlos Stornelli. Hasta allí, lo primeros datos de la causa.

Frente a esto, la reacción del oficialismo fue inmediata. Aunque hay que decir que la estrategia no por rápida fue menos obvia.

Había que despegarse de D’Alessio. “Es un loquito” trataron de instalar. Por supuesto que las 18 notas que el falso abogado escribió para Clarín y las innumerables “invitaciones” a los estudios de televisión de casi todos los canales, complicaba la tarea.

Ya lo tengo dijo Carrió!. Es una operación de presos K, dictaminó la fiscal de la República, mientras que su coequiper Paula Olivetto salió corriendo –escuchas ilegales en mano– a Comodoro Pro a denunciar el supuesto complot que Baratta, Schiavi y el dirigente Eduardo Valdez habrían realizado telefónicamente desde la cárcel de Ezeiza.

Sinceramente uno debería pensar que de ser cierta semejante hipótesis, los K no gobiernan el mundo porque no quieren. Aunque a esta altura sorprenderse de los delirios de Carrió sería absurdo y básicamente una pérdida de tiempo.

Luego llegó el allanamiento a la casa de Marcelo D’Alessio y su detención. Así, la tapa de la caja de pandora voló por los aires.

La desesperación del oficialismo comenzó a hacerse evidente. Tanto que el senador Juan Carlos Marino (presidente de la Comisión Bicameral de Seguimiento y Fiscalización de Organismos de Inteligencia) se negó a invitar al magistrado de Dolores, quien dada la sensibilidad de la información, se ofreció a exponer el caso personalmente en el Congreso y envió un informe con 80 cajas lacradas que contenía la información por él recabada.

Rápido de reflejos, el titular de la Comisión de libertad de expresión, el diputado Leopoldo Moreau invitó al magistrado de Dolores a la reunión que se llevó a cabo el jueves 14 de marzo.

La exposición de Ramos Padilla que se extendió por más de cinco horas, tuvo aristas múltiples. Sin embargo el costado geopolítico, es a las claras el ribete más escandaloso de todas, ello teniendo en cuenta que por ahora se ha peritado uno solo de los 4 discos rígidos secuestrados. A saber, los países involucrados que tendrían un vínculo con Argentina son Uruguay, Venezuela, Estados Unidos, Israel y la República Islámica de Irán.

La trama descubierta por Ramos Padilla, puso sobre la mesa lo que en algunos cénaculos de ciertos intelectuales se denominó LAWFARE o GUERRA JURÍDICA, y que en palabras del ex Presidente de Ecuador Rafael Correa no es otra cosa que el nuevo Plan Cóndor que EEUU diagramó para la región y que permitió la avanzada de la derecha en Latinoamérica.

Medios de Comunicación cómplices, jueces corruptos, y dirigentes políticos que responderían a la Embajada de EEUU.

No es exagerado afirmar que esta situación pone en riesgo definitivo el estado de derecho en nuestro país. El pedido de juicio político al Juez Ramos Padilla, impulsado por el Presidente Macri lo evidencia. Están nerviosos. Se están equivocando. Se les nota. Saben que esta causa puede ser una bisagra. Comodoro Py está en la mira y puede arrastrar a todo el Poder Judicial al abismo. Habrá que ver entonces hasta dónde los van a acompañar: ¿Entrarán con ellos al cementerio? ¿O sólo llegarán hasta la puerta?. Les quedan 5 minutos para decidir, y creo que algunos ya empezaron a retirarse. 

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