#NiUnaMenos y marea verde por el derecho al aborto

Política

La marcha de #NiUnaMenos tuvo su cuarto año consecutivo de llenando las calles. Este año, los días 3 y 4 de junio estuvieron teñidos de verde.

 

El 3, día que se cumplieron cuatro años de la primer movilización impulsada por la conmoción que generó el femicidio de Chiara Páez, se realizaron múltiples actividades en la mayoría de las provincias a las que asistieron artistas y figuras políticas. Y el día 4, tuvo lugar la cuarta marcha, que este año tuvo como uno de los ejes centrales el reclamo por el aborto legal, seguro y gratuito.

Con una multitudinaria asistencia se expresó en las calles el apoyo a la moción que llegará al Congreso Nacional el 13 de junio.

El proyecto de ley que propone la legalización del aborto ha sacudido la agenda pública en los últimos meses. La lista de expositores en las rondas de audiencias del Congreso superó los 700 nombres entre investigadores, profesionales de la salud, de la biología, artistas, activistas sociales, militantes, trabajadores sociales, entre muchas otros.

La brecha entre quienes abogan por el derecho a decidir sobre el propio cuerpo y los pro-vida parece irreconciliable, pero ¿es realmente la cuestión principal, aunque sin duda inevitable de nombrar, el debate filosófico sobre la vida?
Un gráfico muy sencillo que se hizo viral en las redes sociales nos muestra cierta instancia de la discusión: mientras algunos desean discutir si abortar está bien o mal y aferrarse a la teoría científica que los avale, los abortos en la Argentina suceden y tienen lugar en la clandestinidad, teniendo como resultado víctimas de la desigualdad social y de una cuestión de salud pública que está siendo desatendida.

Sin entrar en datos históricos que podrían ampliar lo que sabemos de la situación del aborto, se estima que en la Argentina se realizan aproximadamente 450 mil abortos al año, la mayoría de ellos en malas condiciones sanitarias. La brecha socieconómica juega aquí un papel principal: quien cuenta con los recursos, puede pagar un aborto en clínicas privadas de mejores condiciones, que no inhabilitan la posibilidad de riesgos ni se hacen cargo en caso de complicaciones. Quienes no cuentan con ese dinero, caen en cuevas clandestinas o recurren a recursos “caseros” altamente peligrosos para la salud. Las muertes derivadas de estos abortos realizados de formas inseguras, representan el 17% de total de muertes maternas.

A pesar de existir un Protocolo para la atención integral de las personas con derecho a la interrupción legal del embarazo, no todas las provincias del país han adherido al mismo, y la falta de reglamentación nacional hace que se generen muchas irregularidades a la hora de que una mujer solicite su implementación. El Protocolo contempla como aborto no punible (es decir, que no es penado por la ley) los casos de violación, de peligro para la vida y la salud de la mujer y en caso de abuso a mujeres con discapacidad intelectual o mental. Las fallas en la implementación del mismo representa una forma de violencia muy fuerte por parte de las instituciones ya que son comunes los casos en los cuales se vulnera el derecho de las mujeres a acceder a la práctica de este protocolo. Si bien el derecho existe, en la práctica se ven médicos negándose por objeción de conciencia o solicitando órdenes judiciales que no son necesarias para realizar los abortos; provincias donde las legislaciones locales son contrarias a lo que indica el protocolo y violencia médica hacia las mujeres que recurren a hospitales públicos en búsqueda de asistencia tras haberse realizados abortos inseguros. Es decir, la falta de regulación deriva en la falta de acceso a un derecho.

Lejos de poder definir discusiones éticas o morales sobre el aborto, sobre la vida o el bien y el mal, estos datos nos muestran que hay una situación fáctica en la Argentina: las mujeres abortan. Esta práctica médica realizada por fuera del control del Estado se transforma en un negocio para un sector de la salud y en un riesgo de vida para las mujeres que deciden llevar a cabo la práctica. Es responsabilidad del Estado velar por la vida de los habitantes del suelo argentino y no puede seguir haciendo oídos sordos a esta situación.

Es importante saber que en países donde los Estados han tomado la decisión de legislar y legalizar la práctica, los números de abortos cayeron de forma absoluta al igual que se redujeron las tasas de mortalidad materna. Esto contradice fuertemente el argumento pro-vida que dice que habilitar el aborto haría que las mujeres lo utilicen a la ligera y como método anticonceptivo. Los ejemplos más recientes que se pueden nombrar son los de Portugal, España y Uruguay. En casi todos los casos las leyes evalúan acompañamiento previo, asistencia psicológica y social, presentación de alternativas de adopción y apoyo estatal para la madre, así como en el caso del proyecto de Ley argentino que promueve la importancia de la educación sexual para elegir, anticonceptivos para no abortar y, en tercera instancia, aborto legal para no morir.

Algunos de estos argumentos fueron nombrados en el documento de la marcha que presentó como Eje 1. Sin #AbortoLegal no hay #NiUnaMenos. El mismo expone cómo la creencia cultural de que se puede decidir (o hacer uso) sobre el cuerpo de la mujer frena el acceso a un derecho, presentándose como otra forma de violencia hacia la mujer.

El Eje 2. No al Pacto de Macri con el FMI fue analizado desde cómo este trato repercutirá fuertemente en las fuentes de trabajo y la precarización. En nuestro país, el empleo en negro es mayormente absorbido por las mujeres y la diferencia salarial entre hombres y mujeres sigue estando por arriba del 20%, llegando a un 40% en el trabajo informal. Por ende, la postura además de denunciar las políticas económicas de Mauricio Macri, señala cómo las mismas tienen un impacto mayor en mujeres.

Como Eje 3. #Ni Una Menos. Basta de femicidios y travesticidios: el odio hacia las mujeres, las lesbianas, las travestis, las bisexuales y las trans es asesino. El machismo es fascismo. Retomando consignas con las cuales surgió el movimiento #NiUnaMenos, se volvió a hacer hincapié en el hecho de que una mujer muere cada 30 hs en la Argentina simplemente por su condición de mujer, y se volvió a criticar duramente las medidas tomadas por el gobierno de Macri, debido al recorte de presupuesto en el Instituto Nacional de las Mujeres y la falta de recursos que se asignan a la implementación de la Ley 26.485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres.

El reclamo #NiUnaMenos es fuertemente acompañado por los movimientos de mujeres cis y trans, lesbianas, bisexuales y travestis ya que la violencia que se ejerce contra ellas está agravada por la estigmatización y por la falta de políticas públicas para su integración.

Problemáticas también realacionadas como los abortos en hombres trans, la violencia policial hacia las trabajadoras sexuales y su difícil incorporación en el mercado laboral son aún temas más invisibilizados. Los mismos son producto que se desprenden de lo mismo que denuncia el #NiUnaMenos: la cultura machista.

Es contra esta cultura y sus violencias que protesta el movimiento nacido bajo el lema  #Niunamenos, y que cada año logra concientizar, conmover y convocar  a más cantidad de mujeres en todo el país.  

 

 

Sobre nosotros

El Centro de Estudios Políticos, Sociales y Culturales 25 de Febrero, ubicado en la calle Nicasio Oroño 1682, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, es una construcción colectiva que propende a la difusión de la cultura e ideología de orden Nacional y Popular. Su objetivo es la generación de un pensamiento crítico y constructivo que defienda las banderas de un País libre, justo y soberano

Newsletter