El tarifazo del Capitán Veto

Política

“Sabemos que el tema tarifas es muy doloroso para una Argentina a la que durante 12 años le hicieron creer que los servicios públicos no se tenían que pagar”, declaró el ministro del interior, Rogelio Frigerio, parafraseando a Javier González Fraga.

 

Desde que asumieron el poder, los funcionarios de Cambiemos afirman incansablemente que antes se vivía mejor: antes, la clase media podía darse el lujo de viajar, de comprar celulares y hasta de “andar en patas” dentro de la casa en invierno. Pero desde el 2015, todas esas “comodidades” se terminaron con el Cambio.

El gobierno de Cambiemos somete al pueblo a una austeridad que roza con la indignidad.

Paritarias que no alcanzan ni remotamente los índices de inflación que reflejan las góndolas de los supermercados, y aumentos en los servicios esenciales que enflaquecen los bolsillos de los trabajadores, empujándolos cada vez más hacia la pobreza.

Ya se terminó el tiempo que había que darles para que gobernaran, y ahora, los votantes del “Sí se puede” traicionados, están empezando a notar que el cambio que pedían a gritos implicaba una pérdida en esa calidad de vida que otrora habían alcanzado.

Porque el plan de la derecha siempre fue el mismo, y ahora no hay velo, ni frases positivas, ni Duranes Barba que puedan cubrirlo.

Hay que ahorrar y hacer sacrificios; y qué mejor forma que comprar las lámparas LED que importan de China las empresas de Macri y Marcos Peña?

Casualidad? Poco creíble.

Negocio millonario? Sin dudas.

Beneficio para el pueblo? Ninguno.

Gobierno a medida de los ricos? Absolutamente.

Hace pocas horas, luego de una extensa sesión en Senadores, se aprobó la Ley antitarifazos que ya tenía media sanción de la cámara baja. La mencionada norma, -con 37 votos a favor y 30 en contra- retrotraía las tarifas al 2017 y prohibía su actualización por encima del índice salarial. A pesar de las presiones que Macri y sus ministros ejercieron sobre los diferentes sectores de la oposición, no lograron que ningún senador no afín se inmolara mostrándose en contra de una ley necesaria para la subsistencia de los argentinos. Porque de eso se trata: de que los jubilados no tengan que optar entre pagar la luz o comer; de que en los hogares más humildes las familias no tengan que pasar frío para no prender la calefacción.

Se trata de frío, de hambre, de necesidades básicas insatisfechas. Conceptos que no existen en el diccionario de los Ceos que nos gobiernan, cuyas principales preocupaciones residen en evaluar qué paraíso fiscal es más seguro y en diseñar estrategias distractoras que oculten las incompatibilidades de sus negocios con sus cargos públicos.

El pueblo se acostumbró a vivir dignamente y eso, en palabras de Rogelio Frigerio, es poner palos en la rueda.

Así, Macri pasó la noche con lapicera en mano, esperando el momento oportuno para llevar a cabo su sexto veto desde que asumió el poder, es decir, no dejó pasar ni 5 horas para hacer uso de la atribución que le permite rechazar los proyectos de ley sancionados por el Congreso Nacional.

En referencia a dicha prerrogativa, Ana María Mustapic, directora del Departamento de Ciencia Política y Estudios Internacionales de la Universidad Torcuato Di Tella, explicó a Chequeado.com: “Es un mecanismo de frenos y contrapesos, una herramienta en manos del Ejecutivo para evitar cambios que no son de su preferencia”.

Claro está que la felicidad del pueblo no es de la preferencia de los macristas, y tal es así, que prefieren pagar el alto costo político que implica este veto, antes de retroceder y dar un respiro a una sociedad hambreada que viene manifestándose en contra de los tarifazos cada vez más imposibles de soportar. En este sentido, diputados y senadores, no están haciendo nada más ni nada menos que lo que les corresponde: representar y dar voz a quienes los sentaron en sus bancas.

Sin embargo, -y a pesar de que no cabían dudas de que este proyecto de ley a favor de los trabajadores no se promulgarría-, el veto llegó más temprano que tarde; casi de manera automática pasó a engrosar la lista de normas en favor de los más vulnerables que nunca vieron la luz.

Así lo anunció el jefe de gabinete, Marcos Peña (sí, el mismo que importa las lamparitas que te obligan a comprar si no querés dejar tu sueldo en la factura de luz): “Muy buenos días. La ley ya está vetada”, fue el saludo con el que Peña recibió a los periodistas que aguardaban en la Casa Rosada.

Haciendo un breve repaso: los vetos anteriores fueron a la ley de emergencia ocupacional (que preveía, entre otras cosas, una “doble indemnización”); al proyecto de ley que establecía un régimen jubilatorio especial para ex combatientes de Malvinas (veto parcial); a una modificación de la Ley de Contrato de Trabajo que incorporaba la figura del Salario Mínimo Profesional;  a la declaración de interés nacional de la protección de las personas portadoras de trombofilia, y a la expropiación del hotel Bauen. (Datos extraídos de chequeado.com)

Lamentablemente, el pueblo seguirá hambreado porque sus gobernantes así lo imponen; pero si hay que sacar algo positivo de esta situación, es que el peronismo se mostró unido y la gente en las calles dice BASTA, aunque Marcos Peña haya declarado confiadamente que “Cambiemos va a ganar en 2019, porque la mayoría de los argentinos quieren seguir con el cambio”.

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