Ensayo general para la farsa actual, teatro antidisturbios

Política

Una vez más, fuertes con los débiles.

 

Ayer el Congreso Nacional fue protagonista una vez más, de un episodio de terror. Adentro los diputados nacionales debatiendo una ley, afuera miles de personas organizadas, encolumnadas, afiliadas, e independientes se juntaron para decirle no a esa ley. La masividad de la movilización fue proporcional  a lo que se debatía: el ajuste a los jubilados, beneficiarios de la AUH y demás sectores populares que dependen de la misma fórmula de cálculo, esa que el oficialismo logró modificar, en una ley corta, de sólo doce artículos.  

El episodio fue de terror porque asistimos una vez más a la triste imagen de un Congreso sesionando de espaldas al pueblo. A pesar que muchos diputados y diputadas pidieron que se levantara la sesión porque afuera se estaba reprimiendo a la gente, nunca fue levantada, y terminó con la aprobación de la ley muy entrada la madrugada, otra historia que conocemos.

Pero también porque una vez más, el operativo de seguridad montado por el gobierno se fue de las manos. Policía no autorizada interviniendo, agentes de la policía federal en motos corriendo a la multitud, pegando y tirando gases, periodistas heridos, detenciones arbitrarias. Y los videos de particulares que ya son virales donde se muestra a personas en algunos casos muy mayores siendo atacadas por estas fuerzas públicas.
Y mientras se escribe esto, el presidente de la Nación por cadena nacional insiste en defender a estas fuerzas de seguridad, a pesar de los claros abusos del uso de la fuerza de los que fueron partícipes en el día de ayer.

De la sesión, de su extensión, de los presentes  y de las polémicas ausencias, de los votos que terminaron afirmativos y los negativos, hay mucho para hablar, y será objeto de otra nota.

Lo que aquí se quiere remarcar es que ayer, la plaza de los Dos Congresos se llenó dos veces. A la tarde terminó con represión, a la noche volvió a llenarse. La gente volvió a manifestarse, voluntariamente, desde distintos puntos de la ciudad, y se volvió a encontrar en las inmediaciones del Congreso, que seguía vallado, aunque seguramente más reforzado. La diferencia fue que a la noche, aparecieron nuevamente las cacerolas. Los ruidos y golpes ya se escuchaban desde distintos barrios de la Ciudad de Buenos Aires, desde aproximadamente las 21 hs., y muchísimas de estas personas son las que terminaron volviendo a la plaza. 

Pero el cacerolazo de ayer no es comparable con el del año 2001. Ayer hubo un claro reclamo frente a una política de ajuste a los sectores más débiles, con el método ya tristemente conocido de la cacerola, aunque no es la misma crisis política. En 2001, el gobierno de De la Rúa finalizaba luego de una profunda inestabilidad política que se reflejó con la gente en la calle; en 2017 es una protesta a un gobierno que acaba de ser revalidado en las urnas, hace apenas dos meses. Esta diferencia es fundamental para no hacer lecturas erróneas.
Quizá pueda decirse que muchos de los que ayer se expresaron nuevamente de esta manera, formen parte de la base electoral del gobierno; lo que no es seguro, es que ésto refleje o nos conduzca a una crisis de representación como la vivida hace 16 años atrás.  

En síntesis, nuestro trabajo pendiente sigue intacto: construir una mayoría popular, para defender los intereses y las conquistas de las y los trabajadores y jubilados. Una oposición a la altura de los acontecimientos, que frene las políticas de ajuste que pide el FMI y que están siendo implementadas a rajatablas por el gobierno de Mauricio Macri. 

Sobre nosotros

El Centro de Estudios Políticos, Sociales y Culturales 25 de Febrero, ubicado en la calle Nicasio Oroño 1682, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, es una construcción colectiva que propende a la difusión de la cultura e ideología de orden Nacional y Popular. Su objetivo es la generación de un pensamiento crítico y constructivo que defienda las banderas de un País libre, justo y soberano

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