Un solo mundo y poquitas voces

Política

El cambio global de los medios de comunicación reorienta el mapa de ganadores y perdedores, precariza el trabajo y debilita la calidad de las producciones.

 

Desde el colapso del Grupo Indalo, los despidos de Víctor Hugo Morales y Roberto Navarro de C5N, el cierre de la agencia DyN, -cuyos accionistas principales eran Clarín y La Nación- hasta el anuncio del periodista Horacio Verbitsky que dejó de escribir en Página 12, luego de publicar la nota que más molestó al presidente sobre el blanqueo de capitales de su familia, la sociedad se ve privada de voces opositoras en un contexto de cierres de medios y de pérdida de fuentes de trabajo.

La crisis que atraviesa el sector de prensa es más que evidente si tenemos en cuenta que solo en la Ciudad de Buenos Aires se perdieron más de 2.500 puestos de trabajo desde diciembre de 2015, con casos paradigmáticos como la disolución del Grupo 23, el cierre de Infojus, la desaparición del Buenos Aires Herald y los constantes retiros voluntarios abiertos en numerosos medios.

La digitalización de los últimos años y la posibilidad de acceder a contenidos a través de múltiples plataformas en diferentes momentos por parte de los usuarios modifican de raíz los flujos de información , que ya no respetan la secuencia lineal de los programadores de radio y tv,  marcando un cambio de paradigma.

Los medios sufren también el quiebre de su modelo económico. Google y Facebook capturan más del 80% de la publicidad digital global, aunque buena parte de los contenidos que almacenan son los que producen los viejos medios y otras industrias culturales .

El cambio tecnológico en curso, demanda un estado que asegure la producción y circulación de información plural, local y diversa, así como también competencia económica en un sector cuya tendencia es la concentración. Porque el mercado no provee acceso en igualdad de condiciones, no brinda información diversa,  y no corrige las asimetrías económicas sino que, por el contrario las agudiza.

Hasta ahora, el gobierno cedió la prórroga de licencias a los principales medios de comunicacion, diseñó decretos a medida del mercado, transfirió recursos públicos y manejó a discrecionalidad la publicidad oficial.

La consecuencia de la concentración del sector es que menos actores tienen más poder y participación, en detrimento del resto.

La falta de diversidad geográfica, de voces y género, se ha convertido en una grave deficiencia que tiene el sistema de medios en Argentina, y, en lugar de llevar a cabo medidas que tiendan a revertir esta situación, el monopolio de opiniones se profundiza con el incentivo del gobierno de turno. 

Se podría estimular, premiar o reconocer a las empresas que tienen trabajo en blanco respecto a las que tienen trabajo precario. El Estado podría ponderar en las pautas publicitarias la diversidad de género junto con otros elementos en un país con problemas de discriminación y escaso federalismo; pero por supuesto, nada de eso sucede. 

No hay mano invisible del mercado que garantice el pluralismo, sino manos ocultas que mueven los hilos en pos de esta "concentración indebida" de medios en base a intereses bien determinados.

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El Centro de Estudios Políticos, Sociales y Culturales 25 de Febrero, ubicado en la calle Nicasio Oroño 1682, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, es una construcción colectiva que propende a la difusión de la cultura e ideología de orden Nacional y Popular. Su objetivo es la generación de un pensamiento crítico y constructivo que defienda las banderas de un País libre, justo y soberano

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