A ARANGUREN NO LE DA LA NAFTA

Política

Este 1 de mayo, casi como en homenaje a los trabajadores, las petroleras aumentaron nuevamente los combustibles en todo el país.

 

Se trata de una suba que llegó al 10%, por lo tanto, la nafta súper de YPF en la Ciudad de Buenos Aires, -la más barata del país-, subió más de $ 1,53 por litro y superó los $17. En el caso de la nafta Premium, el precio del litro ronda los $20.

El resto de las petroleras -Axion, Shell, Oil y Petrobras-, también aplicó un aumento en sus precios. Especialistas ya señalaron que la medida no impactará de manera notoria en el índice de inflación de mayo, pero sí complicará las negociaciones salariales por el impacto en el consumo.

Pero por lo que se ve, el “sinceramiento” en el precio de la nafta no termina nunca: estamos frente al cuarto aumento del año. Los anteriores fueron del 6% en enero, 6 en marzo y 6 en abril.

Así, en diciembre del año pasado, la nafta súper de YPF costaba $ 13,01 el litro. El aumento en lo que va del año es del 30%.

Por otro lado, la petrolera angloholandesa Shell, de la cual el Ministro de Energía y Minería Juan José Aranguren es accionista por unos 13 millones, -y a la que él mismo, como máximo responsable de las licitaciones le adjudicó siete de las ocho que se pusieron en juego para la importación de gasoil por barcos al país-.; continúa tratándose de la marca más cara del mercado.

A partir de este nuevo aumento, el litro de nafta de Shell quedará alrededor de los $ 20. La nafta súper llegó a $ 17,48; la premium, $ 19,98; el gasoil, $ 16,31, y el gasoil Premium, $ 18,97 el litro.

En tanto, la nafta de YPF, la más barata del mercado, alcanzará $ 17,08 en el caso de la súper, $ 19,30 para la premium, $ 15,54 en el caso del gasoil y $ 17,85 para el gasoil premium.

Las verdaderas razones de este ajuste permanente en el sector petrolero, se encuentran ligadas a la devaluación de diciembre. Las refinadoras de combustibles venden su producto en pesos, y si bien pagan por el petróleo en la moneda local, su valor se encuentra atado al valor del dólar.

Además, el precio local del barril de crudo está por encima del internacional, a raíz de un acuerdo entre las empresas con la aprobación del gobierno.

El presidente de la Federación de Entidades de Combustibles, Luis Malchiodi, al ser consultado respecto a este nuevo aumento, manifestó ayer estar "desconcertado": "Entendemos que no debía haber aumentado. Nos deben una explicación porque nadie esperaba esto, ni nosotros", expresó.

"La clave está en lo que vaya a pasar con los salarios", señaló el investigador del Conicet y del Cedes Martín Rapetti. "Hay dos caminos: o la actual recesión puede morigerar los pedidos de aumento o los sindicatos salen a pedir por la pérdida del poder adquisitivo en el primer semestre. Creo que este segundo camino se va a imponer sobre el primero". Asimismo, dejó en claro que "es probable que impacte en los precios de otros productos cuya producción está atada a la necesidad de los combustibles".

Por su parte, Aranguren, -ahora en su rol de ministro, saliendo de su condición de accionista de Shell-, justificó la suba y no descartó nuevos incrementos este año. El principal fundamento, fue que los aumentos se aplicaron "de forma gradual", con el objetivo de "proteger fuentes de trabajo del sector petrolero".

El Ministro, no dejó pasar la ocasión para reflotar un clásico del gobierno de turno, manifestando que los incrementos actuales responden “al atraso tarifario durante el gobierno anterior y a la devaluación de fines de 2015”.

Por último, -para que la gente no derroche toda su alegría y se guarde un poco para el futuro- al ser consultado, Aranguren no descartó futuros incrementos para este 2016: "El precio de los combustibles depende mucho del precio del crudo. Si ese precio y el tipo de cambio se mantiene en los niveles en que estamos hoy, creo que sí [será el último aumento del año]. Pero no puedo pronosticar qué es lo que va a ocurrir con algo que tiene variaciones de precios que no depende de lo que ocurre en Argentina", concluyó.

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