Sobre las Adicciones en la época

Política

El comentario surge a partir de la noticia sobre un decreto de emergencia sobre adicciones que presenta el actual gobierno y que apunta como se explicita en la noticia a atacar tanto la oferta como la demanda.

 

En realidad, esta problemática viene agudizándose hace 20 años. Su incidencia tiene que ver con el aumento de laboratorios y de elaboración propia de diferentes drogas en nuestro país. Todo el esfuerzo que se pueda poner del lado de la prevención, de algún modo ha fracasado. Nos encontramos a diario con sujetos adictos, que dado el empuje al consumo, ya no se trata solamente de sustancias, sino de modalidades adictivas que van desde el juego, drogas, alcohol, compras compulsivas, objetos tecnológicos, sexo, gimnasio y hasta podríamos agregar que la forma de alimentarse también es adictiva en algunos casos. Como se observa, estos sujetos necesitan un objeto que claramente satisface algo más que el hambre, la sed, la comunicación, la salud, o el motivo que lo induce. Se trata para el psicoanálisis de una satisfacción pulsional que desborda al sujeto, se le impone y no admite postergación. Desde este ángulo, es difícil proponer una abstinencia y una sustitución, de allí que esta clínica es complicada y en muchos casos compromete al psicoanalista, al médico, al psiquiatra y a todos aquellos que intervienen ya sea en el marco de una internación clínica o en lo que actualmente se denominan comunidades terapéuticas o también las modalidades de Hospital de Día. El trabajo es interdisciplinario cuando el paciente está en riesgo. Otros pedidos de ayuda terapéutica se establecen en el marco de las obras sociales, prepagas y/o consultorios privados con demandas donde el compromiso medico es menor y la cura puede realizarse solo con el profesional psicólogo/psicoanalista.

En las adicciones y/o toxicomanías lo que surge como apremiante y llamativo es que el sujeto adicto ha traspasado todos los limites, él y el toxico son una feliz pareja. Así pensaba Freud al sostener que el toxico era una feliz solución. También supo llamarlos “Quitapenas”. De algún modo, Lacan también adhiere a esa idea, pero para ambos, es una solución que fracasa, solo que en ese camino, el sujeto cada vez necesita más….sustancia, alcohol, o lo que sea que consuma. Y deja al adicto al borde del abismo, en esa depresión, esa caída tan propia y justificada, donde se reprochan y juran que no lo van a repetir….

Claro que esta operación se repite más de una vez….diríamos que es parte del trabajo psicoterapéutico. Allí la palabra, lo que se puede decir acerca de ese consumo, intentara darle una significación a ese goce que se  reitera ineludiblemente.

Es de esperar que todo lo que en cada época, cada gobierno pueda mejorar acerca de ir en contra de cualquier modalidad adictiva, deberá sostenerse en algo más que un decreto, ya que la caída de los ideales no es de hoy ni de ayer. Es propio de la sociedad de consumo que comienza alrededor de los años 70 con la caída del Nombre del padre y se acrecienta con el capitalismo que promete felicidad llevando a los sujetos a la felicidad con una satisfacción de manera inmediata .Las adicciones son una respuesta a la época entonces. Estos son sus efectos. De algún modo, el psicoanalista esta advertido sobre estos vaivenes, que más allá de la política, intentaran llevar adelante el tratamiento.

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