Pobreza cero: la mentira obvia

Economía

El Indec de Jorge Todesca publicó su índice de pobreza y el informe arrojó un porcentaje del 32.2%.

 

Hace exactamente un año atrás, el –por entonces- candidato a la primer magistratura de la Nación, Mauricio Macri, prometía “normalizar” el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), para poder brindar durante este 2016 datos confiables.

Partiendo de esta premisa, podríamos afirmar entonces, que –a diferencia de lo que ocurría con el otrora menospreciado Indec-, los datos dados a conocer este miércoles, son indiscutibles y de una rectitud intachable. Más aún si ahondamos en los índices de pobreza arrojados.

Las cifras difundidas, correspondientes al segundo trimestre del año, son alarmantes: la pobreza alcanza el 32.2%, mientras que la indigencia se encuentra en un 6.3%. Estos porcentajes, traducidos en números, revelan que existen 8.772.000 personas pobres  y 1.705.000 indigentes, valores que fueron obtenidos a partir de una medición efectuada sobre 27 millones de personas, que viven en 31 conglomerados urbanos del país.

Cómo se arriba a los datos mencionados?

Ambos índices, tanto de pobreza como de indigencia, se obtienen mediante el cruce de los siguientes datos:

Por un lado, Canasta Básica Total (CBT), compuesta por alimentos, indumentaria y servicios básicos, que indica cuáles deben ser los ingresos mínimos para no caer en la pobreza;  por otro lado, la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que refleja los ingresos mínimos necesarios para evitar la indigencia; y por último, los ingresos mensuales de cada uno de los hogares relevados a través de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH).

Así, en relación a la CBT, la semana pasada se conoció que una familia constituida por dos adultos con tres hijos menores de 5 años, en agosto, necesitó contar con ingresos de $13136, mientras que para cubrir la CBA, la suma alcanzó los $5444.

Es dable recapitular un poco sobre la reciente historia del Indec y sus tan cuestionados índices: a mediados del año 2013, los indicadores en cuestión se dieron a conocer por última vez. De aquel informe severamente controvertido, surgía que sólo el 4.7% de los argentinos se encontraba en situación de pobreza, mientras que el 1.4% era indigente.

Por aquel entonces, la credibilidad del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos se tomaba entre pinzas, luego de un derrotero de desplazamientos, renuncias y cambios de directores; pero como el objetivo de la presente nota no está direccionado a abordar esos entretelones, vamos a optar por tomar como punto de partida el panorama devastador que  planteaban los medios hegemónicos.

En ese sentido, el 28 de septiembre pasado, La Nación rememoró el discurso de la exmandataria ante la oficina de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO), en Roma, el 8 de junio de 2015. Para titular la noticia, el diario resaltó la siguiente cita: "Tenemos un índice de pobreza por debajo del 5%", frase que, por supuesto, en el cuerpo de la nota se ocupó de destruir descarnadamente, como era de esperarse, afirmando que la expresidenta, en medio del apagón estadístico, había tomado los últimos datos que se habían conocido, es decir, los de diciembre de 2013.

Las cifras utilizadas como contraposición, fueron las del centro de estudios (Cifra) de la CTA oficialista, que hablaba de un 17,8%; el instituto oficial de la Ciudad de Buenos Aires, que ubicaba el índice en el 20% de la población porteña, y la medición de la Universidad Católica Argentina, cuyo porcentaje era el más elevado, alcanzando el 26%.

Si avanzamos en el tiempo hasta la actualidad, esta última institución había anunciado que en relación al primer trimestre de este 2016, la pobreza había aumentado de un 29% a un 34.5%, es decir que ya estaba adelantando que 5.5 puntos de pobreza eran atribuibles a la gestión del ingeniero Macri. Una cifra inédita desde la crisis del 2001.

Aunque luego de difundir los nuevos datos del Indec, el presidente haya solicitado que este 32.2% de pobreza fuese el punto de partida sobre el cual quería y aceptaba ser evaluado como presidente y como gobierno, desconociendo de esta manera los nuevos pobres que generó en sus escasos 10 meses de mandato, a fuerza de despidos, ajuste e inflación descontrolada.

Y como si tal arbitrariedad a la hora de decidir desde cuándo los argentinos estamos habilitados para opinar acerca de su gobierno, Mauricio Macri continuó: "lo que va a cambiar a la Argentina es la generación de puestos de trabajo de calidad". 

Las contradicciones en su discurso parecen no tener fin, porque mientras el presidente hace afirmaciones como la anterior, un informe de CEPA del mes pasado afirma que desde diciembre de 2015 hasta agosto de este año, ya se acumularon 194 mil despedidos y suspendidos, de los cuales 127 mil son pérdidas de empleo en el sector privado, y 67 mil son despidos en la administración pública.

Aunque sin dudas, la frase más sobresaliente de su discurso fue “Pobreza cero en cuatro años es obvio que no se logra, es un camino”, lo cual no hace otra cosa que exponer a todas luces que uno de sus slogans preferidos de campaña, se trató de una farsa consistente en una promesa de imposible cumplimiento.

A confesión de parte, relevo de pruebas; pero si de pruebas se trata, acá tienen datos frescos de un Indec renovado y confiable al estilo Cambiemos. 

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