Un golpe para todos

Política

Sabemos que el golpe no es el objetivo final, sino que es la llave para comenzar a aplicar las políticas económicas de ajuste y posterior exclusión que sufrirá Brasil, y que, por diferentes motivos y circunstancias sufre y -parece- sufrirá toda América Latina.

 

“Acaban de derribar a la primera mujer presidenta de Brasil. Este golpe es misógino, homofóbico, racista, es la imposición del prejuicio y la violencia” afirmó ayer Dilma minutos después de la votación que dio por terminado un gobierno elegido por la voluntad popular y le dio comienzo a un gobierno usurpador, mentiroso y antidemocrático.

La votación que se llevó a cabo ayer,  terminó con un resultado de 61 contra 20 votos de senadores que sostenían que Dilma debía mantenerse en su mandato, es el final de un golpe que comenzó en mayo. Posiblemente sea el eslabón final de una cadena que comenzó muchos años atrás, de la mano de los medios hegemónicos de comunicación locales. Y no es posible sino seguro que se trata de un capítulo dentro del plan desestabilizador que existe hace años en América Latina. Es necesario recordar que la decisión de acudir a los golpes blandos comenzó en el 2009 con Mel Zelaya en Honduras, y siguió con Fernando Lugo, en 2014.

Por nuestra parte, se trata de una obligación como habitantes de Latinoamérica, analizar más allá de las noticias. No debemos quedarnos en repetir o asumir que es un juicio político institucional realizado con total legalidad contra la corrupción. Primero porque no se trata de corrupción sino que la misma acusación consiste en la supuesta violación a las leyes presupuestarias. Pero incluso aceptando la hipótesis de que se trata de un juicio a Dilma por corrupción, se ve su falsedad en el hecho de que en el alegato final, la abogada acusadora Machado ha afirmado mesiánicamente que Dios la había escogido para vengar al PT,  y que dicho partido con sus malas costumbres “totalitarias” había llevado a Brasil hacia la desviación moral. También hay que recordar que durante el proceso, la oposición acusadora tenía el derecho de citar seis testigos para respaldar sus acusaciones y sólo presentó dos.

Pero incluso es obligatorio entender un poco más de que se trata esto. No es un hecho aislado de la derecha brasilera. Se trata simplemente del comienzo de otro período para la región, en la que luego de varios intentos desestabilizadores los grupos concentrados lograron triunfar momentáneamente. Quizás era cuestión de tiempo que el discurso hegemónico virilizado por los medios mayoritarios triunfara, de la mano de legalidades sospechosas. Esta vez ocultaron el golpe detrás de los tiempos del impeachment. Pero hay que recordar otros episodios, a Rafael Correa lo secuestraron en 2010, hubo sublevación policial y de sectores del ejército. Lo distintivo fue que en ese momento con otro contexto regional logro triunfar el valor del pueblo. Los golpes que triunfaron ya fueron nombrados: Paraguay y Honduras.

En el caso de Brasil la derecha perdedora sólo pudo acceder al gobierno a través del fraude. Los 61 senadores que decidieron por sobre los 54 millones de electores que optaron hace 22 meses por la continuidad del proyecto del Partido de los Trabajadores son sujetos como Aécio Neves, derrotado en las urnas en Octubre de 2014. O José Serra y los miembros del PMDB de Temer, que perdieron contra Lula Da Silva y tuvieron que unirse al PT para luego traicionarlo.

Sabemos que el golpe no es el objetivo final, sino que es la llave para comenzar a aplicar las políticas económicas de ajuste y posterior exclusión que sufrirá Brasil, y que, por diferentes motivos y circunstancias sufre y -todo indica- sufrirá toda América Latina. Aunque quedan aún países que no ha sido vencidos por la derecha. Se trata de Venezuela, Ecuador y Bolivia, que sobreviven en el mandato y que no están dispuestos a reconocer gobierno golpista alguno; razón por la cual los tres países retiraron sus embajadores del país golpeado de Brasil.

Temer por su parte repitió que su prioridad son las “reformas” previsional y laboral.  Su programa de regresión económica fue presentado por el ministro de Hacienda Henrique Meirelles, que impulsa reformar la Constitución para congelar por 20 años gastos en salud y educación, pero no el monto de los pagos de intereses de la deuda. Estos son los objetivos, y de esto se trata el golpe.

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