La educación se decide

Política

Miles de chicos sin colegio, paros docentes, menos compra de libros, y diarios fomentando que no se vaya a la universidad. Esta es la postura de Cambiemos para la formación del pueblo

 

Al igual que la devaluación, la quita de retenciones a las mineras y al campo, el tarifazo, y la no regulación de los precios en los alimentos, la situación de la educación es una elección del gobierno nacional. En la ciudad de Buenos Aires, cuna del PRO,  11 mil chicos no tienen vacantes en escuelas públicas para este año. Lo preocupante es que la Capital Federal tuvo el año pasado cinco mil jóvenes sin banco. El problema se duplicó teniendo a la ciudad y al gobierno nacional en el mismo partido político. El ministerio de educación decidió comprar menos libros para las escuelas. Los alumnos no tendrán nuevos libros de literatura infantil y juvenil. A esto se le suma que profesores, investigadores y docentes denunciaron que el Ministerio de Educación desmanteló la Dirección Nacional de Información y Estadística Educativa, la descentralización de Conectar Igualdad, la Unión de Docentes Argentinos harán un paro nacional los días 24 de agosto y 2 de septiembre no solo por la reapertura de las paritarias sino por los serios problemas de infraestructuras, y seccionales del  Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (SUTEBA)  recibieron vía correo electrónico amenazas para que no se metan con el gobierno y que no vayan a paro. Como en toda elección en contra de los derechos del pueblo, Mauricio Macri recibe el apoyo de ciertos medios de comunicación. Cuando las Universidades públicas de todo el país declararon que sin tarifas diferenciadas y el aumento en el presupuesto anual corrían riesgos de poder mantener sus puertas abiertas, el diario La Nación publicó una nota con el título “Educación: ¿Vale la pena ir a la universidad?”.  El menosprecio por la educación pública no es un dato de color o menor. Que las personas con bajos recursos no puedan acceder a la educación es no darle las herramientas para que puedan crecer, tanto económicamente como intelectualmente. Cambiemos sabe que con educación, su fraude electoral escudado por los medios de comunicación puede ser fácilmente vulnerado.

El gobierno porteño de Horacio Rodríguez Larreta, ante un pedido de informe del legislador Patricio Del Corro, admitió que 11.432 chicos no tienen cupo en escuelas públicas de la ciudad.  "Es un escándalo que el gobierno no tenga un plan de construcción de escuelas para terminar con la crisis de las vacantes", dijo el legislador a Página 12. También agregó que este problema no es nuevo y que la respuesta confirma la crisis que tiene la educación en Buenos Aires. El año pasado habían sido cinco mil los chicos sin escuela. En solo un año y con el gobierno nacional del mismo partido que el de la ciudad, la cifra aumentó más del doble. Esta situación viene desde hace años y el PRO nunca encontró la solución. Una de las medidas elegidas fueron las aulas conteiner que se intentaron implementar en el 2014. La instalación de “equipamientos modulares” vino de la mano de un fallido de implementar la inscripción online, en la cual las familias que (con mucha suerte) obtuvieron las vacantes para sus hijos, no pudieron elegir la escuela a la cual ir, lo que sumaba el problema del traslado de los chicos a las escuelas. “Vienen a tapar la improvisación de la inscripción online con otra improvisación”, expresó el titular del Área de Derecho a la Educación de la Defensoría, Gustavo Lesbegueris a Página 12 en enero de 2014.

Durante la gestión de Mauricio Macri en la ciudad el ministro de Educación fue Esteban Bullrich, el mismo que hoy preside el Ministerio de Educación a nivel nacional. El “estamos aprendiendo” de Juan José Aranguren no es invención propia sino que proviene del gen de Cambiemos. La improvisación ante temas cruciales como es la educación de los chicos da cuentas de las pocas ganas de que existan soluciones reales a los problemas. Max Gulmanelli, secretario de Gestión  Educativa de Nación, dijo en el diario Clarín que el gobierno decidió comprar menos libros para la educación pública en el área de literatura infantil y juvenil.

El menosprecio por la educación pública es indistinto a sus niveles. Y como toda postura que brinde un beneficio al pueblo, el gobierno nacional necesita de la complicidad de los medios de comunicación para legitimar sus posturas. “¿Gratuidad universitaria es sinónimo de igualdad?”, se tituló la nota escrita por Héctor Maosero el 3 de marzo del 2016 en el diario La Nación. “Las universidades públicas son no aranceladas, pero no por eso son gratuitas. Representan una gran inversión anual por parte del Estado nacional”. Esta afirmación es cierta, pero la cuestión no es su veracidad sino que para este diario, la educación pública universitaria es un gasto, un elemento en la ecuación que hay que disminuir al mínimo. “El Estado debe asegurar la universalidad y obligatoriedad de la educación básica. Pero hasta que se cumpla la meta de garantizar la educación básica, ¿qué nivel de prioridad debería tener la educación superior no arancelada para quienes pueden pagarla?La propuesta es que pague por la educación superior pública sólo quien esté en condiciones de hacerlo”, prosigue la nota. ¿Quiénes serán los que decidan quien está en condiciones de pagarla? ¿Los mismos que ponen innumerables cantidades de pasos para acceder a los subsidios en las tarifas? ¿Los mismos que pusieron la lista irrisoria de elementos que deben tener los clubes de barrio para no pagar el aumento astronómico en la luz? La nota culminó con la siguiente pregunta: “¿debe la gratuidad de los estudios universitarios ser un derecho incuestionable?”.  Quien se lo pregunta es graduado en la Universidad de Belgrano (universidad privada), con un posgrado en Harvard (universidad privada y de las más caras del mundo), quien desde el año 2000 es Presidente del Consejo de Administración y Rector Honorario de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), y quien hoy es Consejero Asesor del Ministro de Modernización de la Nación, organismo que fue creado por Mauricio Macri cuando asumió como presidente.

Maosero pone en cuestionamiento la educación pública cuando nunca estudió en ella, siendo parte de una universidad privada como es la UADE, y siendo consejero de un ministerio que creó Macri y escribiendo la nota en el diario La Nación que no deja ninguna duda de sus posturas políticas y su alineación con el gobierno oficialista. Dos semanas luego de la nota de Maosero, Luciana Vázquez publicó en el mismo diario la nota titulada  “Educación: ¿Vale la pena ir a la universidad?”.

”En los últimos 15 años se graduaron 7,3 millones de chinos de la universidad. Sin embargo, en su país ahora el 30% de esos graduados no encuentra trabajo, mientras que entre los que no tienen título el desempleo apenas llega al 4%”, escribió Vázquez en los primeros párrafos. No hay ningún tipo de fundamento para poner sobre la mesas números de la educación de China ya que es incomparable con la cultura Argentina, desde lo geográfico hasta lo social. Y lo llamativo es que en la nota ni siquiera hay un intento de explicación del por qué se eligió esos números como ejemplo. Solo sirven para decir que lo que el diario quiere, sin ningún tipo de análisis.

Deja de llamar la atención cuando la periodista expuso en su nota de dónde sacó el tema. “Es domingo en Dubái, día de cierre del GESF, la cumbre global organizada por la Fundación Varkey, una ONG con sede en Londres fundada por el multimillonario nacido en India, Sunny Varkey, que viene haciendo millones con GEMS, la cadena de escuelas privadas más grande del mundo”. Vázquez tomó como palabra santa el pensamiento de un multimillonario que hace fortunas con la educación. En dicha cumbre unos de los temas que se debatieron fue el de cómo conseguir empleo. “Un informe de la Reserva Federal de Nueva York, citado en el debate, llegó para apoyar esta visión: en Estados Unidos, el 44% de los jóvenes graduados terminarán en trabajos que no requieren título universitario”, se cita en la nota. La periodista y el diario La Nación, en vez de promover un cambio en la generación de empleo por parte del estado nacional, ponen números  excusantes hacia el estudio universitario.

Esta visión genera dos controversias. La primera es el por qué alguien elije una carrera universitaria. A La Nación no se le ocurrió pensar en la vida laboral de la mano de una carrera que sea del agrado de la persona. Que sea el anhelo de quien estudió. Que le genere felicidad. Toman al trabajo por encima de lo que es vivir. El trabajo, cualquier trabajo, por sobre la felicidad de realizar lo que uno soñó. En vez de plantear soluciones a eso, buscaron fortalecer su postura. Y la segunda es que dejan la generación del empleo en manos de empresarios y del sector privado. Nunca se habló del roll que debe tener el estado para que nuevos puestos de trabajo existan, y quienes posean un título universitario puedan ejercer su profesión. Esto no es solo una simple postura alienada del mundo.

¿Cuál es el entramado de ignorar la educación pública? El escudo mediático que protege al gobierno anti pueblo de Cambiemos lo pueden romper los estudiantes. Quienes se educan, quienes lean, quienes se informen e investiguen, son los que pueden quebrar con el cerco que los medios de comunicación construyen día a día para defender los intereses del gobierno que son los mismos que lo de los diarios como La Nación.  Esto no significa que quien no concurra a un establecimiento educativo pueda tener una mirada crítica. Para leer y pensar no se necesitan paredes. Pero toda decisión es política. Que los pibes de Buenos Aires, el distrito más rico del país, no tengan bancos para estudiar es una decisión. Comprarles menos libros es una decisión, como lo fue el pago a los fondos buitres y la quita de retenciones al campo y las mineras. Con la educación el hombre piensa y se forma. Se transforma en lo que soñó. Pero a Cambiemos no les conviene el pueblo con estas características. “¿Qué es esto de universidades por todos lados?”, dijo Macri en la facultad de Ciencias Económicas de la UBA. Otras vez el poder de sintetizar la política educacional en una sola oración. En su mundo reina el dinero, pero en el del pueblo las ideas. Y gana quien ama, y se ama al ideal, al sueño, no a lo material.

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